domingo, 7 de febrero de 2016

La Bella Easo de Baroja

Este es uno de los muchos nombres que recibe la ciudad de San Sebastián. Tiene su origen en la creencia de que la antigua ciudad romana de Easo se encontraba en el lugar de la actual Donostia. Pese a que las últimas investigaciones hayan arrojado luz sobre el asunto diciendo que en realidad estaba situada cerca de Irún, esta forma de referirse a la capital guipuzcoana sigue manteniéndose. 

Es innegable: San Sebastián es preciosa. No es difícil imaginarse a grandes artistas buscando inspiración en ese paisaje de ensueño, paseando por la playa de la Concha u observando toda la bahía desde los montes Igueldo y Urgull. 


Y cómo no. No puedo terminar esta entrada sin hacer mención del escritor donostiarra por excelencia: Pío Baroja. Hace algunos meses os hablaba de su gran obra El árbol de la ciencia. Aprovecho esta visita a San Sebastián para recordar ese libro, único y desalentador como ninguno, pero que te engancha hasta el final. Si cae en vuestras manos, ¡no dudéis en leerlo!

Me gustaría acabar con una cita de Baroja que describe a la perfección la magia de su ciudad natal... 



"Me pareció tan bonita que no podía recordar luego cómo era..."

¡Feliz semana!

sábado, 16 de enero de 2016

Pessoa, el único cómplice de su poesía.


"En ciertos momentos muy claros de la meditación, como aquellos en que, al principio de la tarde, vago observador por las calles, cada persona me trae una noticia, cada casa me ofrece una novedad, cada letrero contiene un aviso para mí. Mi paseo callado es una conversación continua, y todos nosotros, hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga, que se codea con palabras en la gran procesión del Destino..."

Así describe Fernando Pessoa Lisboa en el Libro del desasosiego. Una ciudad con alma, mágica y única. Y es que la capital lusa es un verdadero diamante en bruto... Como Portugal. El gran desconocido de Europa. No obstante, esto no ha sido siempre así.




Hubo una época dorada en la que el Reino de Portugal iba a la cabeza de las exploraciones europeas. Su localización, en un extremo del continente, frente a un inmenso océano desconocido y lleno de monstruos marinos - o al menos, eso se creía - brindaba a los portugueses unas oportunidades inigualables. ¡Y una fuente de inspiración!

No es de extrañar que Fernando Pesoa, al igual que muchos otros escritores lusos, dedicara un libro entero a ese glorioso pasado portugués y a sus protagonistas. Esta obra se llama Mensaje (Mensagem) y curiosamente fue la única publicada en vida.

Aquí os dejo dos poemas que reflejan esta grandiosa época de la Historia lusa.¡Disfrutad!

Horizonte
Mar de antes de nosotros, tus temores
coral tenían, playas y arboledas.
Despejadas la noche y la neblina,
pasadas las tormentas y el misterio,
se abría lo Lejano en flor, y el Sur astral
sobre la naves de la iniciación resplandecía.

Línea severa de lejana costa:
cuando la nao se acerca se yergue la ladera
de árboles donde nada lo Lejano tenía;
más cerca, se abre en sones y colores la tierra
y hay, en el desembarco, aves y flores
donde había, de lejos, sólo una línea abstracta.

Soñar es ver las formas invisibles
a distancia imprecisa, y, con sensibles
impulsos de esperanza y voluntad
buscar allá en la fría línea del horizonte
árboles, playas, flores, aves, fuentes:
besos que nos debía la Verdad.



Mar portugués
¡Oh mar salado, cuánta de tu sal
son lágrimas de Portugal!
Para que te cruzáramos, ¡cuántas madres lloraron,
cuántos hijos en vano rezaron!
¡Cuántas novias quedaron por casar
para que fueses nuestro, oh mar!

¿Valió la pena? Todo vale la pena
si el alma no es pequeña.
Para pasar el cabo Bojador
hay que pasar más allá del dolor.
Dios dio el peligro y el abismo al mar,
pero en él hizo al cielo reflejar.