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sábado, 4 de febrero de 2017

Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Eloísa está debajo de un almendro es una de las obras más conocidas del madrileño Enrique Jardiel Poncela. Pero ¿qué fue de Eloísa? Nadie suele preocuparse por el después de los personajes de las obras. Nadie... salvo Ernesto Caballero. 

El director de Jardiel, un escritor de ida y vuelta comienza así la pieza teatral: Eloísa echándole en cara a Jardiel Poncela no haber sido la protagonista de ninguna obra. Está bien: aparece en el título de una... ¡pero ella quiere más! Así, ambos deciden convertirse en Leticia y Pepe y protagonizar Un marido de ida y vuelta.

Hilarante. Desde el minuto uno hasta el final, no puedes contener la risa. Un Jacobo Dicenta excepcional junto a una Lucía Quintana que no puede brillar más; ambos acompañados de un reparto inigualable, llevan a cabo una adaptación de la obra de Jardiel Poncela espectacular. 

La lámpara que se enciende sola. El mismo libro que vuelve a aparecer una y otra vez. ¡Qué romántico se ha vuelto Paco! Y Pepe por ahí, al acecho, sin descansar. El fiel mayordomo peleado con las luces. El médico que no hace ni un diagnóstico acertado...y otros tantos personajes entrañables y divertidos que hacen de esta comedia una de las mejores del siglo XX. 




Es curioso que Enrique Jardiel Poncela, al igual que otros muchos autores, falleciera sin tener el reconocimiento que se merecía. Seguro que él nunca pensó que su obra fuera a trascender de tal manera. Lo que está claro, es que esta adaptación de Ernesto Caballero es un ejemplo de la admiración que sus piezas suscitan todavía hoy. 

Decía este escritor sobre el teatro que «en esa especie de alféizar que es la batería, el público tiene que apoyarse para contemplar siempre un inusitado espectáculo; esta valla de luz debe ser la frontera que separe dos mundos no sólo diferentes, sino distintos, opuestos, antagónicos: ahí, en la penumbra, la vida cotidiana, los problemas domésticos, lo corriente, lo normal; aquí, mil juegos de luz, lo puramente imaginario, lo imposible, lo absurdo, lo fantástico; ahí la realidad; aquí el sueño; ahí lo natural; aquí lo inverosímil; ahí las preocupaciones, las pesadumbre, la tristeza repetida; aquí —como compensación divina ofrecida por el arte— la despreocupación, las alegrías, la risa renovada.»

Desde luego, con Jardiel, un escritor de ida y vuelta esa compensación divina ofrecida por el arte se consigue... ¡y con creces!


Esta obra está siendo representada en el Teatro María Guerrero hasta el 12 de febrero. Aquí os dejo el enlace con más información. 

viernes, 13 de enero de 2017

El Perro del Hortelano

"Tan poco
que te siento y no te entiendo,
pues no entiendo tus palabras,
y tus bofetones siento;
si no te quiero te enfadas,
y enójaste si te quiero;
escríbesme si me olvido;
y si me acuerdo de ofendo;
pretendes que yo te entienda,
y si te entiendo soy necio.
Mátame o dame la vida;
da un medio a tantos extremos".

Teodoro, desesperado, ruega a Diana que se decida...Pero para ella, no es tan sencillo. ¿Preservar el honor o seguir a su corazón? Diana, como mujer de la haute société tiene el deber de casarse con alguien de su misma posición social. Algo diferente es impensable. 

Muchas voces tachan las obras clásicas de machistas. Yo creo que hay que entenderlas en su contexto histórico. Claramente, ciertos aspectos de una pieza escrita a principios del siglo XVII se han quedado anticuados cuatro siglos después. No obstante, creo que de alguna forma se pueden establecer algunos paralelismos. Cierto, estamos todos de acuerdo en que esa idea del "honor" ya no es actual (al menos en nuestra realidad occidental, porque sería una suposición muy ingenua pensar que la idea ha desaparecido de todos los lugares del Globo). No obstante, ¿acaso no siguen las mujeres sometidas a muchas presiones y exigencias? Sí, en Europa, en España o en cualquier otro país de esos que afirman ser "civilizados". Muchos logros se han conseguido, pero todavía queda mucho por ver. Y como dice Helena Pimenta, directora de El perro del hortelano, la pelea es de todos.

Personalmente, creo que esa es la clave de esta adaptación del clásico de Lope de Vega. El periódico El Confidencial decía que la obra volvía femenina y feminista. No podría haberlo descrito mejor. Marta Poveda (en el papel de Diana) se hace con las riendas de la historia desde el minuto uno. Con una interpretación magnífica e hilarante consigue mostrar las contradicciones y la hipocresía de esta comedia, haciendo que te rindas a sus pies con cada intervención. 

¡Pero cómo olvidarnos de Teodoro! Sería imposible entender la pieza sin él. Rafael Castejón junto con Joaquín Notario (el bufón Tristán) forman el tándem perfecto. Y no solo ellos, Nuria Gallardo (mención especial merecen sus gruñidos, ¡para morir de risa!); Álvaro de Juan, Óscar Zafra; Paco Rojas y el resto del reparto componen el equipo ideal.

He de decir que si tuviera que hacer una lista de las mejores obras de teatro que he visto, esta, junto con la de Jardiel, un escritor de ida y vuelta, estaría en ella sin duda alguna. 

Aunque ya ha terminado su temporada en Madrid, ahora comienzan la gira por España:

- A Coruña (11-12 febrero)
- Murcia (18-19 febrero)
- Sevilla (del 15 al 19  marzo)
- Logroño (24-25 marzo)
- Valencia (del 20 al 23 abril)
- Pamplona (del 5 al 7 mayo)
- Palma de Mallorca (26-27 mayo)
- Almagro (julio)

Para seguir las noticias, solo tenéis que entrar en teatroclasico.mcu.es/



Y recordad: "Naturalmente es del hortelano el perro: ni come ni comer deja, ni está fuera ni está dentro".


miércoles, 16 de diciembre de 2015

El alcalde de Zalamea

"En un día el sol alumbra
y falta; en un día se trueca
un reino todo; en un día
es edificio una peña;
en un día una batalla
perdida y victoria ostenta;
en un día tiene el mar
tranquilidad y tormenta;
Esen un día nace un hombre
y muere; luego pudiera
en un día ver mi amor
sobra y luz, como planeta;
pena y dicha, como imperio;
fente y brutos, como selva;
paz e inquietud como mar;
triunfo y ruina, como guerra;
vida y muerte, como dueño
de sentidos y potencias".



Ufffffff ¡qué forma de comenzar! Estas palabras corresponden al personaje de Álvaro en la obra El alcalde de Zalamea, del inigualable Calderón de la Barca. Componen, personalmente, una de las mejores intervenciones de la pieza.

Os preguntaréis por qué ahora de repente os hablo de esto. Muy sencillo. La Compañía Nacional de Teatro Clásico se ha encargado de darle vida a esta obra emblemática y está actualmente representándola en el rehabilitado Teatro de la Comedia.

Afortunadamente, he tenido la oportunidad de verla y ha sido magnífica. Con un inmejorable Carmelo Gómez como Pedro Crespo encabezando un elenco fantástico, hasta el propio Calderón de la Barca se habría quitado el sombrero ante ellos. Pero no solo los actores. La  puesta en escena y la escenografía han sido excelentes. Y unos efectos especiales...Increíbles. Sin duda, la suma de todos estos factores la convierte en un imperdible.






Además, a lo largo de toda la obra aparece el tema del honor, un clásico entre los clásicos. En la época este valor era algo fundamental, igualado solo con la propia vida. Esto se puede apreciar en numerosos momentos, como en la intervención: "¿Qué importará, si está muerto mí, el quedar yo vivo?".También el tema de la sangre y los estamentos. El alcalde de Zalamea plantea una crítica abierta a este tipo de sociedad, demostrando que el haber nacido siendo villano o noble en verdad solo es una etiqueta.


En pocas palabras: un clásico más que interesante, magistralmente interpretado por la Compañía Nacional de Teatro Clásico.











sábado, 23 de mayo de 2015

ATCHÚUSSS!!!

Ya solo el titulo llama la atención, ¿a que sí? ¿Y si os digo que son cuentos del "Chéjov joven"? Seguro que queréis saber más... ¡Ajá! Pues bien, atentos al reparto: Malena Alterio, Ernesto Alterio, Enric Benavent, Adriana Ozores y Fernando Tejero. Pinta bien ¿verdad? 

¡Pues es genial! ¡Cómo nos hemos reído! Os puedo asegurar que el teatro entero lo estaba haciendo a carcajada limpia. ¡Qué grandes actores están hechos!

Esta obra recoge las adaptaciones de cinco cuentos que escribió Antón Chejov de joven, cuando todavía firmaba como Antosha Chejonte. Se trata de "La seducida", "La institutriz", "El oso", "La Petición" y "La criatura indefensa". Esta obra vuelve a mostrar la capacidad del gran autor ruso para adentrarse en el interior del ser humano, en este caso con "una luminosidad claramente tragicómica y un sentido del humor transparente y sutil" según el director Carles Alfaro.

Toda la obra, de principio a fin, ha sido genial y las interpretaciones, magníficas. Así mismo, me gustaría hacer una mención especial a Fernando Tejero. Todos sabemos lo buen actor que es, pero es que en esta obra, ¡es un absoluto genio! Da igual qué papel tenga: enfermo, criado, marido... A él todo le vale y todo lo interpreta de forma impecable, siempre consiguiendo cautivar al espectador, ya sea convirtiéndose en el esposo ideal o fingiendo un ataque al corazón. Chapeau.

Si os habéis quedado con ganas de más, podéis ir a verla al Teatro La Latina donde estará hasta el 12 de julio. Pero si no vivís en Madrid, no os preocupéis. A partir de esa fecha comenzará su gira por España y con suerte pasará por vuestra ciudad. 

Para más información, entrad en www.teatrolalatina.es


En pocas palabras: una obra de teatro con la que la risa está asegurada. ¡Muy muy muy recomendable!







miércoles, 25 de marzo de 2015

Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino 2015

¡Bienvenidos de nuevo! Siento haber tenido el blog tan abandonado este último mes. La verdad es que no le he podido dedicar el tiempo que a mí me gustaría. Sin embargo, en estas mini-vacaciones lo pondré al día. ¡Lo prometo!

El 3 de marzo (hace ya casi una eternidad, lo sé...) tuve la oportunidad de asistir al Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino en Lugo. Pese a que no paró de llover ni por un instante, mereció la pena, ya que pudimos disfrutar de una impecable interpretación de dos clásicos como son Antígona, de Sófocles, y Miles Gloriosus, de Plauto. 

Para empezar, la organización del evento estuvo muy bien. A mí ya me habían conquistado semanas antes cuando nos regalaron a todos los asistentes ambas obras en papel. Además, el sitio (Auditorio Municipal Gustavo Freire de Lugo) era bastante grande y los asientos, muy cómodos. 

Por la mañana tuvo lugar la representación de la tragedia sofoclea. Esta fue interpretada por el Grupo El Ruiseñor, provenientes de A Coruña. No exagero al decir que cada vez que aparecía Antígona en escena, se me ponía la piel de gallina. El escenario, la decoración, el vestuario, las intervenciones... Todo era sencillo, pero conseguía meterte en ese estado de tensión característico de las tragedias. ¡Maravillosa!



Después de comer llegó la hora de la comedia latina de Plauto, esta vez a cargo de la Compañía de Teatro Noite Bohemia, también de A Coruña. No me digáis cómo, pero consiguieron adaptar una obra del siglo III a. C a nuestros días. Tenía unos giros cómicos geniales. Eso, junto con su cercanía con el público, fue la mezcla perfecta. Sin duda, consiguieron el fin de toda comedia: hacer reír al público. 




En pocas palabras: si tenéis la oportunidad de ver cualquiera de estas dos obras, ¡no dudéis! Os prometo que pasaréis un buen rato. ¿Quién dijo que las obras clásicas fueran aburridas?