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miércoles, 31 de mayo de 2017

No somos refugiados

“El miedo a los inmigrantes, al otro, a los bárbaros, será nuestro primer gran conflicto en el siglo XXI”. Tzvetan Todorov


Dice Agus Morales, al poco de comenzar su libro No somos refugiados, que “quería escribir un libro sobre personas que huyen de la guerra, de la persecución política y de la tortura. Quería escribir un libro que siguiera sus vidas, que no se detuviera en el instante traumático de la guerra o en la alegría de la acogida. Quería escribir un libro infinito, con historias que no se acaban nunca. Quería escribir un libro sobre personas que secciones oficiales y no oficiales de Occidente quieren convertir en el enemigo del siglo XXI. Quería escribir un libro sobre refugiados”.

Al final, después de tenerlo todo prácticamente listo, se dio cuenta de que “refugiado”, esa palabra tan frecuentemente escuchada hoy en día, podría entenderse como un producto occidental, ya que las personas que cabrían en esa categoría y deberían poder recibir la protección internacional que va unida a ella, no se sentían refugiadas. “Nunca ha habido tantas personas que no sabemos cómo llamar, pero que huyen de la violencia y no tienen protección”, dice Agus. Pum. Primer golpe en la mesa. No sabemos cómo llamarlos, pero sabemos lo que no son: no son refugiados.


Anna Surinyach


Y personas. Son personas. Obviedad que en multitud de ocasiones, como recuerda el autor, se olvida. Personas. Realidad que es necesaria reforzar, porque antes de cualquier otro calificativo, todos somos personas. El hecho de remarcar este aspecto-quizá irrelevante para muchos- es lo que hace que el trabajo de Agus sea tan potente y especial. Él se toma su tiempo para humanizar a los entrevistados; no se queda en la herida, sino que se adentra en su vida, buscando el antes, el durante y el después. Él acentúa ese calificativo tan básico y a la vez tan olvidado. Ser persona.

A través de este libro y gracias a la colaboración de la magnífica fotoperiodista Anna Surinyach, Agus Morales va analizando todas las piezas que componen el puzle de la vida de los (no) refugiados. Va desmontando los prejuicios, eliminando ideas preexistentes, mostrando la realidad que muchos se niegan a ver. Su libro está estructurado en cinco partes. Cinco claves fundamentales. Orígenes, huida, campos, rutas y destinos. Cinco pilares vistos desde diferentes territorios y continentes. México, Sudán del Sur, Siria, Afganistán, el mar Mediterráneo, el Tíbet, Europa. Sí, hemisferio norte y sur. Y no, no afecta a todos por igual. La mayor parte de los desplazamientos no son Sur-Norte, sino Sur-Sur. Pum. Otro golpe en la mesa que nos obliga a abrir los ojos.


Anna Surinyach


Podría seguir extrayendo conclusiones y reflexiones del libro; podría desmigajaros la totalidad de este…y aun así os recomendaría que lo leyerais. Desde el prólogo del gran Martín Caparrós, pasando por las maravillosas fotografías de Anna Surinyach y llegando hasta la última palabra de Agus Morales. Porque tiene tanta fuerza,  tanta pasión, tanto trabajo y tanto sentimiento; que si no lo hacéis estaríais desaprovechando una oportunidad única no solo de leer crónicas periodísticas de gran calidad; sino de aprender también sobre un tema que va a seguir presente en nuestras vidas. Porque como dice Agus, en unas décadas, quizá todos seamos refugiados-de nosotros mismos”.


Anna Surinyach


Gracias, Agus Morales, por darnos el lujo de disfrutar de este trabajo tan bien hecho. Con libros tan completos como este, el periodismo y la literatura (que van cogidos de la mano) ganan y crecen exponencialmente. ¿Quién dijo que estaban en decadencia?

Para amenizar la espera, aquí tenéis las entrevistas en LateMotiv y en Onda Cero. ¡A disfrutar!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Momentos estelares de la humanidad

"El destino impulsa a los poderosos y a los violentos. Durante años se convierte en el esclavo servil y sumiso de un solo hombre- César, Alejandro Magno, Napoleón-, pues ama al hombre elemental, que se asemeja a él, incontenible elemento. Pero a veces, en contadísimas ocasiones a lo largo de todos los tiempos, llevado por un peregrino humor se echa a los pies de algún indolente. A veces, y estos son los momentos más asombrosos en la historia universal, el hilo de la fatalidad cae durante una fracción de segundo en unas manos por completo incompetentes. Ante el embate de la responsabilidad, que les introduce de lleno en el heroico juego de fuerzas cósmicas, tales hombres, más que afortunados, se sienten estremecidos, y casi siempre dejan que el destino que se les ha caído encima se les escape entre manos temblorosas. Solo muy rara vez alguno de ellos, enérgico, enaltece la ocasión y con ella a sí mismo. Pues tan solo por un segundo se entrega lo grande al insignificante. Y al que desaprovecha ese momento, jamás le concede una segunda oportunidad".

Así comienza una de las catorce miniaturas históricas retratadas por Stefan Zweig en Momentos estelares de la humanidad. Creo sin duda que esa es la mejor reseña posible del libro. A medida que vas pasando las páginas, vas descubriendo una colección de instantes - unos más efímeros que otros- en los que sus protagonistas cambiaron el curso de la Historia. Muchos de ellos han caído en el olvido y solo son actores principales en la intrahistoria de Unamuno. Otros son mundialmente conocidos. ¿Qué marca la diferencia? El saber aprovechar ese momento clave, porque como dice Zweig: " al que desaprovecha ese momento, (el destino) jamás le concede una segunda oportunidad..."

Seguramente este libro es el más conocido de Zweig. Fama más que merecida, ya que en él llega a su cumbre literaria. Son catorce historias breves, pero intensas. Zweig, con su estilo inconfundible, te encandila de principio a fin. Te cautiva con la misma magia que en Fouché. Te conquista, te hace viajar de un continente a otro, desde Constantinopla a Rusia, pasando por el Polo Sur y Sudamérica; tocando todas las épocas, desde 44 a.C hasta 1919; siempre con la misma energía y emoción.

En pocas palabras: un pequeño libro que te encandila desde la primera página. Zweig siempre fiel a su estilo, nunca defrauda.