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miércoles, 14 de junio de 2017

El Sha o la desmesura del poder

“—Todo es cuestión de buen gusto — me dice—; lo más importante, señor, es que hay que tener buen gusto. El mundo sería otro si hubiera más gente con algo de buen gusto. Todas las cosas horrorosas —así las llama— como la mentira, la traición, el robo, la denuncia, etc., tienen un denominador común: la gente que las hace no tiene ni pizca de buen gusto (…) Lo que permitió a los persas seguir siendo persas durante dos mil quinientos años, lo que ha permitido que sigamos siendo nosotros mismos a pesar de tantas guerras, invasiones y ocupaciones, no ha sido nuestra fuerza material sino espiritual, nuestra poesía y no la técnica, nuestra religión y no las fábricas. ¿Qué  le  hemos  dado  al  mundo  nosotros? Le hemos dado la poesía, la miniatura y la alfombra. Ya ve usted, desde un punto de vista productivo, todas ellas son cosas inútiles. Pero justamente por medio de ellas nos expresamos  a  nosotros mismos. Nosotros hemos dado al mundo esa inutilidad tan maravillosa, tan irrepetible”.

Esa inutilidad tan maravillosa, tan irrepetible”. Esas últimas palabras siguen haciendo eco tiempo después de haberlas leído. En ellas se esconde la clave de lo que llevó al Sha al fracaso. Él quería reinar en un país desarrollado, igual que otras potencias occidentales. Más máquinas, más carreteras, más petróleo. Más, más, más. Más miedo, más persecución, más armas. Pero menos libertad, menos educación, menos derechos. Menos, menos, cada vez menos.  Seremos la potencia más industrializada, pero no formaremos a nuestros ciudadanos, porque son una amenaza para el poder. Poder. ¡Cuántas desgracias ha causado el ansia por el poder!


El Sha lo vivió en su propia piel. El poder lo conquistó y lo consumió. Lo elevó a las alturas y lo hundió en la miseria. El Sha o la desmesura del poder. Así tituló Ryszard Kapuściński a esta obra. Un título más que acertado.

No son pocas las obras que narran la Revolución iraní de 1979. Diferentes perspectivas, diversas ideologías. Lo que suelen tener la mayoría en común es que giran en torno a la figura de Jomeini. Quién era, cómo era, qué hizo después. Es innegable que es un personaje fundamental a la hora de entender la revolución y lo que es Irán hoy en día. No obstante, muchas veces se menosprecia –o simplemente se deja de lado- la figura del Sha. Por eso me ha parecido tan interesante este libro. Las consecuencias de la revolución son claras, pero ¿cómo se llegó a eso? ¿cuál fue el desencadenante final? Kapuściński da las claves fundamentales en menos de 200 hojas, a través de una narración clara y ligera.


Hace más o menos un año una amiga me descubrió a Kapuściński. Se había quedado maravillada por Ébano y no podía parar de hablar de lo mucho que le gustaba este escritor. Nos volvimos locas buscando El Sha o la desmesura del poder, porque por los motivos que fuera, no lo encontrábamos en ninguna biblioteca. Y justo hace tres semanas, lo vi en la estantería de mi hermana—quien además dice que este es un LIBRO con mayúsculas. A mí me gusta mucho la cita de Marcel Prévost que encabeza este blog: "El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma". Sin duda, este fue un hallazgo afortunado. No sé si habrá cambiado mi sino, pero desde luego me ha descubierto nuevos horizontes. Y continuaré indagando más en la obra de este gran autor polaco. ¡Ya os contaré cómo sigue esta historia!

domingo, 10 de abril de 2016

El Príncipe: ¿el fin justifica los medios?

Hayamos leído o no El Príncipe de Maquiavelo todos identificamos la cita del título con su autor. Curiosamente, esta no aparece en ningún momento a lo largo de este tratado de teoría política. Hay quien dice que fue extraída de la obra de Hermmann Busenbaum o que fue el propio Napoleón quien la dijo tras leer la obra de Maquiavelo. Sea como fuere, es innegable que la cita resume a la perfección El Príncipe, donde se defienden las maneras más déspotas de hacer política.

No nos vamos a engañar: no es un libro entretenido. Es teoría pura y dura. Quien lo vaya a leer pensando encontrar un relato ameno, más le vale cambiar y coger otra novela. No obstante, dentro de su contexto y teniendo todo lo anterior en mente, me ha parecido muy interesante. 

Parece mentira que una teoría que fue desarrollada a principios del siglo XVI, siga siendo perfectamente aplicable hoy en día. ¿Esto es bueno? Para Maquiavelo, sin duda, sí. ¡Quién le iba a decir que su obra iba a pasar a la posteridad! ¿Y para nosotros? Personalmente, no lo tengo tan claro... Me preocupa pensar que muchos políticos se basan en esta obra a la hora de actuar. La teoría maquiavélica no tiene ningún trasfondo ético o moral. Todo vale con tal de mantenerse en el poder. PODER. Ese veneno que corrompe a quien lo tiene. 

Aquí os dejo algunas de las citas de esta obra que desde luego invitan a la reflexión: 

"Un príncipe, pues, no debe tener otro objeto, ni otra preocupación, ni considerar competencia suya cosa alguna, excepto la guerra y su organización y dirección, porque este es un arte que corresponde exclusivamente a quien manda".

"Los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que a quien se hace temer, pues el amor emana de una vinculación basada en la obligación, la cual (por maldad humana) queda rota siempre que la propia utilidad da motivo para ello, mientras que el temor emana del miedo al castigo, el cual jamás te abandona. Debe, no obstante, el príncipe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor, consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y no ser odiado.".

"La experiencia muestra en nuestro tiempo que quienes han hecho grandes cosas han sido los príncipes que han tenido pocos miramientos hacia sus propias promesas y que han sabido burlar con astucia el ingenio de los hombres. Al final han superado a quienes se han fundado en la lealtad".

¿Qué os parece? ¿Estáis de acuerdo con Maquiavelo?

En pocas palabras: una obra de teoría política muy interesante, pero dura y fría. No recomendable como lectura entretenida.