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domingo, 10 de abril de 2016

El Príncipe: ¿el fin justifica los medios?

Hayamos leído o no El Príncipe de Maquiavelo todos identificamos la cita del título con su autor. Curiosamente, esta no aparece en ningún momento a lo largo de este tratado de teoría política. Hay quien dice que fue extraída de la obra de Hermmann Busenbaum o que fue el propio Napoleón quien la dijo tras leer la obra de Maquiavelo. Sea como fuere, es innegable que la cita resume a la perfección El Príncipe, donde se defienden las maneras más déspotas de hacer política.

No nos vamos a engañar: no es un libro entretenido. Es teoría pura y dura. Quien lo vaya a leer pensando encontrar un relato ameno, más le vale cambiar y coger otra novela. No obstante, dentro de su contexto y teniendo todo lo anterior en mente, me ha parecido muy interesante. 

Parece mentira que una teoría que fue desarrollada a principios del siglo XVI, siga siendo perfectamente aplicable hoy en día. ¿Esto es bueno? Para Maquiavelo, sin duda, sí. ¡Quién le iba a decir que su obra iba a pasar a la posteridad! ¿Y para nosotros? Personalmente, no lo tengo tan claro... Me preocupa pensar que muchos políticos se basan en esta obra a la hora de actuar. La teoría maquiavélica no tiene ningún trasfondo ético o moral. Todo vale con tal de mantenerse en el poder. PODER. Ese veneno que corrompe a quien lo tiene. 

Aquí os dejo algunas de las citas de esta obra que desde luego invitan a la reflexión: 

"Un príncipe, pues, no debe tener otro objeto, ni otra preocupación, ni considerar competencia suya cosa alguna, excepto la guerra y su organización y dirección, porque este es un arte que corresponde exclusivamente a quien manda".

"Los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que a quien se hace temer, pues el amor emana de una vinculación basada en la obligación, la cual (por maldad humana) queda rota siempre que la propia utilidad da motivo para ello, mientras que el temor emana del miedo al castigo, el cual jamás te abandona. Debe, no obstante, el príncipe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor, consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y no ser odiado.".

"La experiencia muestra en nuestro tiempo que quienes han hecho grandes cosas han sido los príncipes que han tenido pocos miramientos hacia sus propias promesas y que han sabido burlar con astucia el ingenio de los hombres. Al final han superado a quienes se han fundado en la lealtad".

¿Qué os parece? ¿Estáis de acuerdo con Maquiavelo?

En pocas palabras: una obra de teoría política muy interesante, pero dura y fría. No recomendable como lectura entretenida. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Fouché, retrato de un hombre político.

"Los gobiernos, las formas de Estado, las opiniones, los hombres cambian, todo se precipita y desaparece en ese furioso torbellino del cambio de siglo, sólo uno se queda siempre en el mismo sitio, al servicio de todos y de todas las ideas: Joseph Fouché"


Estas palabras de Zweig muestran a la perfección el carácter cambiante (o más bien la falta de él) de Fouché, protagonista de la obra homónima del escritor austríaco. Gracias a esta biografía podemos descubrir a uno de esos personajes a los que la Historia no les concede el privilegio de la eternidad, pero que sin duda tuvieron un papel decisivo en su época.

Hay gente que lee biografías con frecuencia. Yo la verdad es que no. Si sois de los míos, sin duda os habrá venido a la cabeza la siguiente pregunta ¿Por qué este libro sobre un desconocido en vez de escoger otro sobre alguien más famoso? Pues bien, aquí os dejo dos razones que demuestran que es una buena elección.



1) Stefan Zweig. Ay, Zweig. Sabía que tarde o temprano acabaría leyendo algo de este autor -es muy difícil no hacerlo cuando tienes en casa a dos admiradoras de su obra. No solemos compartir opiniones sobre los escritores, pero la verdad es que esta vez he tenido que darles la razón. Zweig tiene una forma muy característica de escribir. Muchas veces biografía equivale a aburrimiento. No obstante, él consigue evitar el tedio en todo momento. Hasta me atrevería a decir que te mantiene tenso en algunas partes de la obra. ¡Tensión! ¿En una biografía? ¡¿Es eso posible?! ¡Pues claro! Si es que Zweig es una caja de sorpresas...


2) Joseph Fouché. Inclasificable. Impredecible. ¿Bueno o malo? ¿Conservador o progresista? ¿Creyente o ateo? ¿Rico o pobre? Ninguna de estas palabras le definen y a la vez lo hacen todas. Este personaje camaleónico provoca una admiración y una rabia inconmensurable a cualquiera que sabe de su existencia. Es precisamente el ser imposible de descifrar lo que genera tanta curiosidad, curiosidad que va aumentando a medida que pasas las hojas.



En pocas palabras: un libro escrito de forma magnífica sobre una persona muy interesante. Recomendable y fácil de leer.